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La primera red social (2): Extrañas reacciones I

Tiempo de lectura: 3 minutos

Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.

Hechos 5:25

El libro de Hechos es realmente vibrante, ya que si nos ponemos en el contexto de la historia que nos cuenta, vemos como un grupo de personas que durante los tres años que acompañaron a Jesús fueron toscos, dubitativos y orgullosos, pasaron a ser gente decidida que poco parece que miraban sus propios intereses.

Los sucesos en los que deseo que pensemos hoy son los que se encuentran en el capítulo 5 del libro de los Hechos, en donde se explican los primeros conflictos que sufrieron los seguidores de Jesús con los mismos que habían maquinado la propia muerte de su maestro.

Supongo que la reacción natural cuando pasan cosas parecidas a las que les pasaron a estos hombres es sacar el más puro instinto de conservación y evitar todo tipo de enfrentamientos con aquellos que provocaron la muerte de aquel de quien nos estamos declarando seguidores. Pero lo sorprendente de esta historia es que hombres como Pedro -que días antes había negado con todo su ser conocer a Jesús cuando éste estaba detenido y siendo juzgado para ser asesinado- ahora estaban dispuestos a lo que fuera por, diciéndolo en sus propias palabras, “obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Lo que había sucedido antes de que ese hombre les dijera a los miembros del Sanedrín (una especie de cúpula de altos cargos religiosos de la época) que esos hombres que deberían estar en la cárcel estaban a la puerta del templo, era que los habían encarcelado. Lo habían hecho porque antes ya les habían avisado que no debían hablar de Jesús, algo lógico teniendo en cuenta que Jesús era a quien habían juzgado crucificándolo hasta la muerte.

Estos hombres, seguidores de aquel que habían logrado quitarse de en medio, empezaban a hacer obras que la ciencia no puede explicar, acciones milagrosas fuera de lo normal. No contentos con esto, decían que lo que ellos hacían no era porque ellos tuvieran alguna capacidad extraordinaria, sino que era por medio de ese Jesús que hacía unos días había muerto clavado en una cruz. Decían que había resucitado, y que su muerte había sido algo que estaba anunciado durante miles de años por los mismos profetas en los que ellos (los religiosos de la época) decían basar sus creencias religiosas.

Si antes Jesús les había molestado, ahora este grupo de personas también lo hacía.

En el primer encuentro que tuvieron ambas partes, cuando los religiosos capturaron a los discípulos de Jesús, estos últimos salieron azotados y amenazados. Las instrucciones eran claras: “No volváis a hablar de Jesús”. Ellos respondieron lo que antes comentabamos: “Juzgad vosotros mismos si no es mejor obedecer a Dios que a los hombres”. Por lo que continuaron como si nada les hubiese sido dicho, y fueron apresados una segunda vez.

Estando en la cárcel, de forma milagrosa, fueron abiertas las puertas y pudieron huir. Pero de pronto nos encontramos con esto… ellos no pensaron en una huida lógica. Salieron de la cárcel, pero cuando los mismos que les habían apresado se dieron cuenta ya estaban en la misma puerta del Templo (más cerca de ellos no pudieron ir)

¿Sabéis que es lo que hacían en la puerta del Templo?

Quizás te parezcan cuentos de hadas, pero si comienzas a leer la Biblia podrás observar que no es precisamente un cuento de hadas. Los cuentos generalmente explican historias de forma ideal, no pasa así con este libro que fue escrito por muchos escritores y en muchos tiempos de la historia humana. No es idealista, es muy realista… tanto que a veces hay cosas que cuesta asumirlas porque rompen muchas de nuestras ideas pre-cocinadas de Dios.

El libro lo tienes al alcance de tu mano para cuestionarte por ti mismo…

Anteriores de la serie:

1. Compartir, compartir y compartir

La primera Red Social (1)

Tiempo de lectura: 2 minutos

Voy a comenzar una serie sobre lo que creo que es justo llamar como “la primera red social”, ya que como iremos viendo el cristianismo en sus inicios fue un movimiento hermoso que traspasó fronteras, moviendo a gente de diferentes posiciones sociales y culturas, unidos en un mismo sentimiento, apasionados por haber conocido el Evangelio.

El libro de Hechos relata la historia de los primeros cristianos una vez Jesucristo había muerto y resucitado, y los había dejado. Pero no fue un abandono lo que les dejó, sino vida espiritual.

Pronto surgieron las primeras consecuencias del legado que dejó Jesús, pues aquellos a los que llamaban del “Camino” comenzaron a crear una gran comunidad, una gran red social donde todos eran tratados por igual, donde los que tenían más cubrían las necesidades de los que les faltaba, llenos de alegría y humildad, ganándose buena reputación con sus vecinos.

Esto lo vemos relatado en Hechos 2: 44-47:

Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Quizás penséis, como yo he pensado algunas veces, que se trató de un sistema comunista, pero la cosa va mucho más allá de eso.

Lo que le pasó a esa gente es que comprendieron que tenían una realidad eterna. Jesús los había rescatado de su callejón sin salida, les había llevado de tener un gran problema con el Dios Santo y Justo a ser perdonados y amados por ese mismo Dios. Sus vidas habían cobrado un valor tremendo, vivían sus días desprendidos de lo que aquí poseían porque estaban convencidos que Jesús cumpliría Su promesa de llevarlos con Él a lo Eterno. No miraban lo eterno como un alargamiento infinito de la vida, sino una vida de una calidad infinitamente mayor. No por la superficialidad de lo que aquí consideramos calidad, sino porque habían conocido a Jesús y habían comprendido la auténtica calidad.

Se amaban, compartían, se alegraban juntos, eran humildes… ¿Es la imagen que tienes de la religión? No te conformes con distorsiones humanas, coge una Biblia y leela para verlo… seguro que encontrarás muchas cosas que te cuestan comprender, verás a un Dios con el que tu corazón puede que salte lleno de rabia… pero de qué necesitarías ser salvado si vieses a Dios y estuviese al 100% amoldado a todo lo que tu piensas y sientes. Pero también he de decirte que otras cosas te sorprenderán, romperán tus esquemas sobre quién fue Jesús y qué es en realidad el cristianismo.

¿Te animas?