Tu navegador (Internet Explorer 7 o anterior) está obsoleto. Tiene fallas de seguridad y no puede mostrar todas las características de este y otros sitios web. Aprende a actualizar su navegador.

X

Navegar / buscar

¿De qué nos salva Jesús?

Tiempo de lectura: 4 minutos

Ayer trabajando una compañera me preguntó: “¿De qué nos salva Jesús?”

Creo que es la pregunta más interesante que me han hecho en mi vida en relación a la fe cristiana. Los cristianos decimos creer en Jesús, y que Él es nuestra salvación, pero ¿de qué exactamente nos salva? ¿Por qué es necesaria la salvación del ser humano? ¿Está en peligro?

Sin duda son preguntas que cualquier ser humano que esté cuestionando la fe cristiana debe hacerse, y los cristianos hemos de reconocer que no hemos procurado lo suficiente responder a estas incógnitas, y en nuestro lenguaje religioso hemos dejado fuera de la comprensión de los hombres y mujeres de hoy las respuestas a estos enigmas.

Quiero responder esta pregunta, según hoy entiendo por propia experiencia y habiendo aprendido por la enseñanza de Dios mismo a mi corazón.

En el principio, el mundo que hoy habitamos fue creado por Dios, y el ser humano no es excepción. Según nos relata el Génesis, podemos ver que Dios puso toda la creación bajo autoridad del ser humano, pero vemos que de la misma manera el ser humano vivía en un estado diferente al actual.

¿Cuál era ese estado? Había un vínculo entre el ser humano y Dios, ese vínculo era una relación de amor entre ambos. Cada uno cumplía su rol, como hoy en día vemos que hay roles en las relaciones, de la misma forma Dios tenía un rol en relación al ser humano, y el ser humano un rol en relación a Dios.

¿Cuales eran esos roles? Dios amaba al ser humano, se alegraba de ver la vida hecha de su creación: seres racionales, con capacidad para amar, de conversar, de sentir, de emocionarse, de trabajar, y un larguísimo etcétera. Dios se alegraba con el ser humano. La relación entre ambos no era de igual a igual, pues Dios poseía el conocimiento, la sabiduría y la justicia desde la eternidad, y el ser humano acababa de ser creado por Dios, por tanto quien regía la justicia, el conocimiento y el saber era Dios, y el ser humano obedecía con alegría, pues confiaba en Él y en sus consejos. Podríamos comparar este vínculo con el que actualmente vemos entre un hijo y sus padres, por supuesto, en otra esfera.

Estos vínculos quedaron rotos, pues Adán y Eva, los primeros seres humanos, eligieron tomar del fruto del conocimiento del bien y del mal. El tema no está en el fruto físico, sino en el deseo de conocer el bien y el mal al margen de lo que dijese Dios. Por tanto su deseo fue regir el conocimiento, la justicia y el saber según entendían ellos, con el deseo de llegar a ser como dioses. Entonces surgió un gran cambio en los vínculos entre Dios y los seres humanos. Dios efectúa lo que había dicho, ya que avisó al ser humano que si tomaban el fruto del conocimiento del bien y del mal morirían. Entonces ocurrió la muerte espiritual del ser humano, que vendría seguida de la muerte material o corporal.

La muerte espiritual es el desvincularse de Dios, pues todo espiritu pertenece a Él. Y hoy disponemos de nuestro espíritu separado de Él, sin relación con Él. Esta muerte espiritual, va apagando nuestros cuerpos hasta que expiramos nuestra última respiración corporal. Seguido de esto, somos llevados a ser juzgados delante de Dios.

¿Por qué hay un juicio? La vida nos ha sido concedida por Dios, un Ser que por instinto no conocemos sino que aborrecemos ya que esto son consecuencias del cambio de vínculos. Este Ser que es Dios, es el que rige el conocimiento, la sabiduría y la justicia en el Universo y todo lo que existe. Él es el encargado de mantener justicia en todo lo viviente, que todo esté en orden (por decirlo de algún modo). Podemos hacernos una idea vaga, pero una idea, observando a un juez estatal, él es la persona responsable de que se haga justicia en el Estado.

Muchas veces nos quejamos de las injusticias que sufrimos, pero no nos damos cuenta de que todas las injusticias serán juzgadas por Dios el día que él determine: tanto las que sufrimos como las que cometemos.

Entonces ocurre que todo ser humano merece ser condenado, es culpable ante la Ley de Dios. Nadie en la historia ha sido capaz de cumplirla, bueno, hubo uno que sí. Ese fue Jesucristo.

Desde los inicios de la vida, Dios prometió liberación, prometió enviar a alguien a salvarnos. Desde la misma caída, cuando Dios dijo a la Serpiente que la simiente de la mujer dañaría su calcañar (lo podéis leer en Genesis 3:14-15). Osea que alguien nacido de mujer le vencería. Y ese fue Jesús.

Jesús es el Hijo de Dios, tomando vida humana para si mismo, pasando por el vientre de su madre, siendo bebe, niño, adolescente, adulto… Cumpliendo la justicia de Dios en su vida, obedeciendo lo que Dios le pedía. Y Dios le pidió al fin de sus días no evitar ser crucificado, sino hacerlo por obediencia para salvar al ser humano. Este es el gran proyecto de Dios desde antes de la fundación del mundo. Que un Hombre Justo muriese, rompiendo así la ley de la muerte, pues la muerte es causa de la injusticia. Entonces Jesús fue muerto, pero la muerte no pudo con Él pues fue completamente justo, y por eso resucitó En Él está la oferta divina de vida espiritual.

Me he alargado, pero el tema lo requería. Gracias por tu paciencia.

El pez que se muerde la cola

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay algo importante que nos transmite la Biblia, es el hecho de que el pecado nos aleja de Dios. Si indagamos en el tema nos daremos cuenta de que también se da otro hecho, que sin Dios no podemos sanarnos del pecado. Entonces, ¿no es esto algo imposible de resolver?

Explicaré una história que puede hacernos entender este hecho:

Moisan es un hombre que vino a Barcelona hace cinco meses. Vino de Rumanía, esperando encontrar en Barcelona una mejora de calidad de vida, ya que en Rumanía los sueldos son muy bajos (de 100 a 200€ el salario mensual obrero), pero sin embargo sucede que la comida, los electrodómesticos y todo lo que uno necesita para vivir está a precio europeo, es decir, que las cosas vienen costando lo que aquí.

La gente se ve obligada a tener sus propios huertos con el fin de tener algo que comer, y la vida es muy difícil allá.

Moisan vino a Barcelona sin papeles, pero le dijeron que podría conseguirlos si venía aquí. Los primeros días en la ciudad fueron un sin fin de frustraciones. Se vió en las calles, buscando un trabajo que no encontraba por el hecho de que no tenía papeles.

Esto le hizo ver que tenía necesidad de papeles urgente. Se informó en la oficina correspondiente, y le dijeron que la única opción que tenía era conseguir un contrato de trabajo, y que entonces le tramitarían los papeles.

Recorrío las calles de Barcelona pensando en que con la promesa de que le hiban a hacer los papeles le harían un contrato, pero no tardó en darse cuenta de que no lo conseguiría. Todos los empresarios le decían que no podían hacer un contrato a alguien que no tenía papeles.

Cinco meses de fría soledad, de lagos de frustración, lágrimas que mojaban su manta ya sucía de las guerrillas nocturnas de subsistencia.

Un día mientras dormía se le acercó un hombre y lo despertó. Le preguntó su nombre y se interesó por su situación. Moisán le contó su história y la encrucijada en la que se había visto envuelto. Moisán hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien en confianza, sintió un gran alivio.

Jesús, el hombre que se le acercó, le preguntó si estaría dispuesto a trabajar en su empresa. Los ojos de Moisán se iluminaron, había oído hablar que algunos empresarios ofrecían trabajo sin contrato para los sin papeles… Sintió una gran alegría pues cada vez le resultaba más dificil encontrar el modo de subsistir y de llevarse algo a la boca. Pero Jesús le aclaró que quería hacerle un contrato laboral, para que obtuviese sus papeles. Moisán empezó a saltar de alegría, con lágrimas en los ojos y la cara mojada por ellas, le preguntó a Jesús que qué quería a cambio… Jesús le dijo que lo único que le hiba a exigir es que cumpliese en el trabajo, él le hiba a enseñar un nuevo oficio, le hiba a dar todas la herramientas y formación necesaria para que aprendiera a hacerlo…

Así empezó una relación de amistad entre un empresario y un sin papeles…

Esta história nos expresa el mismo conflicto que tenemos en el marco espiritual. De igual modo que Moisan no podía encontrar trabajo sin papeles y no podía conseguir papeles sin trabajo, nos ocurre que el pecado nos separa de Dios pero no podemos ser libres del pecado sin la ayuda de Dios. De allí que surja Jesús, hecho hombre para lograr que podamos acercarnos a Dios y ser libres del pecado.