Tu navegador (Internet Explorer 7 o anterior) está obsoleto. Tiene fallas de seguridad y no puede mostrar todas las características de este y otros sitios web. Aprende a actualizar su navegador.

X

Navegar / buscar

Mirar hacia el otro lado

Tiempo de lectura: 3 minutos

A ver, que no estoy tan mal. Tengo que guardar reposo y me estoy recuperando de una tonta y vergonzosa caída. Puedo apoyar algo el pie, y tengo algunas molestias, pero más vale que me tome en serio la recuperación, o tendré lesión para largo.

Un buen amigo me prestó unas muletas, algo fundamental, de lo contrario mis paseos al metro serían una agonía, ya que al no apoyar bien el pie, apoyo partes del pie que se terminan agotando, y los músculos que no están diseñados para sostener todo el pie se acalambran con el esfuerzo.

Lo interesante son las cosas que estoy aprendiendo de ir por la vida con muletas:

1. Andar con muletas es un arte. Vale la pena fijarte bien en cómo colocar el peso, coordinar el paso, mantener el ritmo.
2. Caminar con muletas es un ejercicio intenso. Me pongo a sudar como un pollo, noto el agotamiento en los músculos, tríceps, pectorales, antebrazos….. ¡me voy a poner hecho un toro!.
3. Cómprate unos guantes. Fui a El Corte Inglés y me compré por 9,95 Eur unos guantes de ciclismo de buena calidad, con almohadillas en las zonas que entrar en contacto con la agarradera de las muletas.
4. Cuando vas con muletas te vuelves invisible. Para la gente que camina por la calle eres un obstáculo, una especie de molestia que detiene su velocidad, para la gente que va en el metro eres un ser invisible. A esto le quiero dedicar un tiempo.

Leer más

Sons of anarchy, una historia de redención

Tiempo de lectura: 1 minutos

La serie Hijos de la Anarquía encierra terrible verdades sobre la violencia y las consecuencias de nuestras accciones, una historia sobre una redención que es imposible de alcanzar sin que haya víctimas de por medio. Jax Teller quiere comenzar el buen camino y hacer de su club “legal”, pero se da cuenta de que no es capaz sin eludir las consecuencias de sus acciones.

Leer más

En el mismo bando que los ateos

Tiempo de lectura: 2 minutos

El vídeo que os comparte ocurrió durante una convención atea en Australia. Frente a esta convención un grupo de musulmanes protestó con pancartas con mensajes como:

-El ateísmo es el cáncer, el Islam la solución.
-Gritos de “¡Arde en el infierno!”.
-¿Arrepentirse a quien?. ¡a Alá!.
-El Corán es el Testamento final, la única religión monoteista.

Mientras que los ateos, haciendo gala de un extraordinario sentido del humor respondían cosas como:

-¿Dónde están las mujeres? (ya que no había ninguna entre los manifestantes musulmanes).
-¡ZZ top!.
-Cantando: “Always look on the bright side of life” (de la escena final de “La vida de Brian”).

Más allá de la anécdota y sin ánimo de culpar a todo un colectivo por lo que unos pocos han hecho creo que se está manifestando ya la guerra entre dos cosmovisiones, la musulmana y la de Occidente, plural.

Me preocupa que algunos grupos cristianos opten por la misma actitud que los musulmanes: confrontación, renunciando al diálogo y enterrando la amabilidad y el respeto. Me preocupa que algunos musulmanes, al menos los más visibles, opten por estos métodos, abriendo aun más la brecha entre dos culturas. Me preocupa que el relativismo escéptico meta en el mismo saco a musulmanes y a cristianos.

Y me preocupa que los cristianos no seamos capaces de iniciar un diálogo capaz de compartir temas y puntos de vista clave para que nuestra sociedad no se desmorone, sino que siga adelante:

-libertad religiosa y el derecho inalienable de profesar cualquier fe, filosofía, ideología, o la ausencia de las dos primeras (ya que el relativismo no es la ausencia de ideología, sino una ideología en sí, no existe como tal la ideología neutra).
-que la tolerancia no se basa en dar primacía al credo relativista, derribando todas las demás cosmovisiones, sino aprendiendo a respetar desde la diferencia.
-que podamos ver a la persona, más allá de su credo.
-que cada cosmovisión, por opuesta que sea, pueda darse a conocer y así ser respetada, aunque no sea compartida.

Creo sinceramente, que o bien abrimos este diálogo y aprendemos los principios de respecto y tolerancia desde el reconocimiento de las diferencia, o estamos condenados a una guerra en todos los frentes.