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Vani…qué

Tiempo de lectura: 4 minutos

Te levantas por la mañana, o por la tarde, sea cuando sea que te levantes, y pones la tele. A los cinco minutos te preguntas por qué has tenido que encenderla, si total, ¡pa’ lo que ponen! Pero es igual, no la apagas y sigues escuchando. Haces zaping y te miras un poco los re-sabidillos que aparecen en las tertulias que te ponen la cabeza como un bombo. Los papeles de Bárcenas, el caso Malaya, que si financiación ilegal, que si Ere’s de Andalucía, que si desvío de fondos de los cursos de formación, que si el antiguo despacho de Montoro se ha forrao, que si Espe manda más que Botella, y tropecientas cosas más, que al final te dan ganas de ponerte a ver los dibujos en el Disney Junior y tragarte algún capítulo de la Peppa Pig. Entonces te das cuenta de la tontería y vuelves a poner lo de antes. Desahucios, suicidios, movimientos ciudadanos, víctimas de terrorismo, ataques fundamentalistas, pateras, desabastecimiento en supermercados, te enteras que a una pareja de jubilados, que encima viven cerca de ti, los asesinan en Túnez. Algún amigo tuyo lo despiden del trabajo con mala leche y mintiendo sobre él, encima tiene dos hijos y tiene que pagar el alquiler. Todo esto te pone de muy mala leche y posteas en tu Facebook aquello que decía Groucho Marx, pero que no sé por qué todo el mundo cree que es de Mafalda: “que paren el mundo que yo me bajo”. Y todo esto, que lo único que hace es comerte el coco, tiene un nombre que te lo digo en el párrafo siguiente.

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Sucedáneos

Tiempo de lectura: 2 minutos

Tengo un cuñado, bueno, en realidad tengo dos, pero tenía la intención de referirme sólo a uno. A este cuñado no le gustan los sucedáneos. Le gusta lo original, lo auténtico. No lo verás comiendo comida rápida, sólo come alimentos que no tengan colorantes, conservantes, azúcares añadidos, sales añadidas, que haya sido manipulado lo menos posible, y un largo etcétera. Le encanta comer alimentos recién cogidos del huerto, cuando vamos al pueblo lo veo disfrutar. Obviamente a mí también me gustan esas cosas y tengo la suerte de poder gustarlas con bastante asiduidad. Pero mi cuñado, que es supermegaextrachachi inteligente, le oí decir una vez: “¿Por qué me voy a conformar con un sucedáneo, si puedo tener el original?”

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