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A la cima con Jesús

Tiempo de lectura: 2 minutos

Esta semana en la serie documental Planeta Calleja el experto escalador Jesús Calleja retaba a una nueva celebridad a uno de sus desafíos. En esta ocasión el conocido presentador de televisión Jesús Vázquez asumía el reto de llegar a la cima de la montaña más alta del Japón, el monte Fuji. Cerca de 4.000 metros de altitud pusieron a prueba al conocido aspirante, quien fue enmudeciendo conforme pasaban las horas de ascenso. El sol pegaba fuerte y la nieve cortaba los labios de los que se atrevieron con la naturaleza.

Después de muchas horas y habiendo pasado la noche en un albergue con poco lujo al fin llegaron a la cima. En su llegada, los resoplidos del presentador acompañaron su rostro visiblemente emocionado al considerar el titánico esfuerzo. Tras muchos abrazos y con sus ojos humedecidos se sinceró ante la cámara: “Para mí era muy importante subir a esta cima porque simboliza muchas cosas. Llegar a aquí arriba es dejar muchas cosas atrás y empezar una nueva vida con mucha ilusión“.

Y es que en ocasiones necesitamos estar al límite para tomar decisiones drásticas. No sabemos exactamente a qué cosas se refería Vázquez cuando hizo ese comentario pero sí sabemos que eran sensaciones auténticas y trascendentes para él ya que las hizo después de lograr algo poco cotidiano: subir al monte alto. Le costó un esfuerzo muy grande y mucho sacrificio, es por ello que tras esa experiencia se vio capaz de sacrificar también ese peso que debía quedar atrás.

 

En nuestras vidas también tendremos oportunidades únicas que nos permitirán por medio del sacrificio y el esfuerzo tener que tomar decisiones radicales que puedan cambiar parte de nuestras vidas ya que, lo reconozcamos o no, siempre habrá un momento en el que seremos conscientes de necesitar ese cambio.

El evangelio nos cuenta el caso de uno que subió a la cima de un monte haciendo un gran esfuerzo, pero ese sacrificio no le valió para generar un cambio sobre sí mismo sino para que otros pudieran comenzar una vida nueva.

Eso es lo que ahora hace humedecer mis ojos sin haber subido un monte, sin embargo, tengo claro que el día que lo haga no lo subiré sin Jesús.

 

Mateo 28:20

 

Axioma.

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