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El fin del mal por la educación

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hoy se celebran 195 años del nacimiento de Concepción Arenal, y Google ha tenido el detalle de dedicarle un Doogle. Cosa interesante es que haya resaltado su cita: “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”.

Google quiere reabrir tan interesante debate, que a mitades de siglo XIX la escritora difundió. Lo cierto es que desde entonces el debate ha seguido vivo, ya que con la explosión del conocimiento científico del siglo XX, la ecuación era lógica: Si el conocimiento crecía y se expandía entre la población, la delincuencia descendería. El nuevo saber, difundido entre la población, prometía ser un buen antídoto para la maldad humana.

Ahora Google se propone hacer llegar el conocimiento a todos los rincones de la tierra. Su objetivo de aportar conexión a internet en zonas en las que hasta el momento no la ha habido es, según ellos, la abertura de un nuevo paradigma para la humanidad, con más igualdad de oportunidades, mayor conocimiento y mayor justicia. Eso dejan patente Erich Smith y Jared Cohen en su libro “El futuro digital”. No les falta razón en muchos aspectos, aunque a mi modo de ver el tema tiene múltiples matices.

Pero el tema que quiero tratar en este post es el de esa ecuación: Más educación = Menos maldad. En muchos sentidos esto es cierto, ya que son los entornos con mayor dificultad para cubrir las necesidades básicas en las que se pueden ver, estadísticamente, mayor porcentaje de delincuencia. También es cierto que el conocimiento aporta nuevas perspectivas, que hacen que como personas cuestionemos según qué formas de vida o nos resulte más difícil vernos envueltos en algunos círculos viciosos en los que fácilmente caemos cuando somos personas en entornos más desfavorecidos.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta algo que está emergiendo gracias también al conocimiento que aporta internet, y es el hecho de que políticos y grandes empresarios parecen no tener escrúpulos para llenarse los bolsillos aprovechándose de sus posiciones y sin ningún tipo de remordimiento por estar quitando ese dinero que llena sus bolsillos a gente que realmente lo necesita. Hemos de recordar que esta gente (políticos y empresarios) no les falta precisamente educación ni conocimiento (aunque a veces pueda parecer que esto último si).

No pretendo señalar a los ricos de ser malos, ya que estoy convencido de que no son peores que nosotros. Son las posibilidades que tienen lo que les permite hacer peores cosas. Y con esto no quiero decir que no haya diferencia entre ellos, o entre el resto de mortales, hay políticos y empresarios que hacen bastante bien las cosas, y que no abusan de su poder. Esto se traslada también al resto de clases sociales. Hay gente más despiadada que otra, los hay más corruptos que otros, pero la diferencia no es entre una clase social ni otra, así como tampoco fija una línea divisoria entre buenos y malos -según nos habla la Biblia-. El concepto de buenos y malos, no lo encontraremos en las páginas de la Biblia. Si que existe una diferencia entre gente que obra mejor, que busca ser justa, y gente que parece correr tras todo lo moralmente rechazable. Pero la Biblia es un libro que lanza una afirmación como: “No hay justo ni aún uno” (Romanos 3: 9-18).

El hecho de que hable de los ricos es que son un gran ejemplo de que la maldad no ha quedado aniquilada por la educación. Eso no significa que la educación sea mala, y que ésta no tenga muy buenos efectos para que la delincuencia descienda en entornos de menores oportunidades. Sin duda la educación y el conocimiento son cosas buenas y hay que promoverlas todo lo que se pueda. Pero algo diferente es que el problema de la maldad humana sea debido a la ignorancia, cosa que creo que la historia y la vigente actualidad dejan bastante claro que no es así.

Una de las frases más recordadas de Jesús es: “Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres” (Juan 8:32). Resulta curioso, pues Él estaba de acuerdo de que el conocimiento aportaba libertad. Y así lo podemos ver, la educación, el conocimiento de distintas verdades, aporta libertad y bienestar. Sin embargo, es el conocimiento de esa Verdad con V mayúscula la que aporta una libertad de otro calibre.

Ahora, y esto es lo realmente importante: ¿Cuál es entonces esa Verdad en mayúsculas?

Por Cafetero

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