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Gattaca

Tiempo de lectura: 3 minutos

Gattaca es una de las mejores películas de CF de todos los tiempos. El mundo que nos presenta Gattaca ha cambiado gracias a la modificación genética. Los padres pueden seleccionar qué características desean en su nuevo hijo, y cuales quieren eliminar. Estos hijos mejorados, o “APTOS” son la nueva clase social, la nueva élite, los mejores, los más sanos, los más aptos, ellos ocuparán los mejores puestos de trabajo, el liderazgo de un mundo rendido ante al pedigrí genético. Vincent es lo que llaman un “hijo de Dios” es decir, un hijo concebido por los métodos tradicionales, fruto del amor de sus padres. Pero él tiene un sueño, ser astronauta, viajar al espacio. Su genética le impide ser otra cosa que limpiador, pero hace lo imposible para alcanzar su sueño.

Para conseguirlo pedirá la ayuda de Jerome, un apto. Genéticamente había sido diseñado para ser un gran nadador, pero sólo consiguió una medalla de plata, pensaba que por ser genéticamente superior tenía garantizado el éxito, pero se equivocó y esa medalla de plata le quema como la más humillante derrota. Tras aquella prueba deportiva, se entrega al alcohol y un automóvil termina atropellándolo y confinándolo a una silla de ruedas. Jerome le presta a Vincent sus residuos genéticos, pelo, pestañas, sangre, orina, todo lo que usará Vincent para superar los estrictos controles que la Agencia espacial efectúa, y que Vincent usará para suplantar la identidad del genéticamente válido nadador olímpico.
Jerome es un hombre profundamente amargado y resentido, entregado al alcohol y al cinismo. Su relación con Vincent, pasa del desprecio, a la envidia por la determinación y fuerza de Vincent. Su admiración crece hasta el punto de hacer suya la meta de Vincent, y aunque no podrá ir al espacio al estar en una silla de ruedas, disfrutará del éxito que Vincent consigue en cada paso que le acerca a su meta de viajar al espacio.
Tras no pocas dificultades Vincent consigue el sueño de toda su vida. Al día siguiente partirá en su primera misión espacial.  Jerome tiene un regalo para él, muestras genéticas suficientes para el resto de su vida, un regalo que va más allá de su contrato.  Emocionado, Vincent le da las gracias a Jerome, a lo que este responde:
«Yo me llevo la mejor parte del trato. Yo solo te presto mi cuerpo. Tú me prestas tu sueño»
Los humanos somos como Jerome, con gran potencial, pero sin sentido de propósito, pero ¿quien puede darnos un propósito que supere a cualquier conquista humana? ¿quien puede traer transcendencia a nuestras pequeñas vidas? La respuesta necesariamente tiene que venir de fuera, no podemos mirar dentro de nosotros mismos, ni a nuestro lado.
En primer lugar para recuperar el propósito en nuestras vidas necesitamos un sentido de transcendencia y una identidad, ¿lo tenemos?, y si existe ¿quien puede darlo? Jesús, Dios hecho hombre irrumpiendo en nuestro mundo, vino a reconciliarnos con Dios y a ofrecernos el cambio interior que nos capacitará para disfrutar de una relación con Él.
Roy, el replicante de la película Bladerunner se encuentra por fin con su Creador, quien no es capaz de ofrecerle ni respuestas ni inmortalidad, quedando por tanto privado de sentido y propósito. A diferencia del protagonista de esta gran película de ficción, nosotros tenemos la puerta abierta para encontrarnos con nuestro Creador, quien tiene para nosotros, no sólo respuestas, sino una vida que no se termina.
Ahora que comienza el 2015 y nos marcamos retos para el nuevo año, piensa en el verdadero reto, encontrar el propósito.
Por Converso

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