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Jesús trascendió la religión

Tiempo de lectura: 4 minutos

Respondió Jesús, y les dijo: Destruid este Templo, y en tres días lo levantaré.
Juan 2:19

Que Jesús dijera estas palabras fue una de las razones por las que los líderes religiosos quisieran crucificarlo. El Templo de Israel significaba mucho para los judíos, especialmente para los más religiosos. De alguna forma significaba la presencia de Dios con ellos, había costado mucho construirlo y también mantenerlo en pie. La nación de Israel estaba orgullosa del templo que tenían, un icono de que Dios estaba de su lado. ¿Por qué Jesús dijo estas palabras?

Juan, el autor del Evangelio que lleva su nombre, nos explica dos frases más adelante a qué se refería Jesús con estas palabras: ” Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo.” (Juan 2:21) Ni Juan mismo, ni los que estaban y seguían a Jesús, habían entendido de esta forma lo que Jesús dijo, en un primer momento parecía claro que sus palabras tenían un significado literal, sin embargo fue después de la muerte y resurrección que comprendieron que hablaba de su cuerpo (Juan 2:23). ¿Por qué Jesús esta forma tan dada a ser malinterpretada con consecuencias dramáticas?

El Templo de Israel, según nos cuentan los libros de la historia de Israel, fue construido por mandato de Dios. Es interesante notar esto, pues lo que en un primer momento pudo haber sido construido por orden de Dios, posteriormente cogió connotaciones que mucho se alejaban del primer propósito divino. Algo que deja muy claro este hecho es cuando Jesús entra en el Templo y empieza a tirar las mesas del mercadillo que allí tenían montado, en las que se venden los animales para sacrificar, del que no me cabe duda que era uno de los puntos de negocio más grandes del país en aquella época. Jesús les dice: “Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones.” (Mateo 21:13).

Para Jesús el Templo era valioso, pero no como estaba siendo usado en aquel momento. Esto es importante para comprender la conexión que existe entre el Templo de Israel y el Cuerpo de Jesús. Esa conexión es la razón por la que Jesús dijo lo que dijo para comunicar lo que quería comunicar.

El Templo era un símbolo de una realidad, una ilustración palpable y llena de significado de algo. ¿De qué? El Templo significaba que Dios estaba entre la gente de Israel, pero al mismo tiempo lo estaba bajo unas condiciones. La construcción del Templo está llena de significado, de simbolísmos que nos hablan de cómo es Dios en relación con el ser humano. No voy a entrar ahora en detalles sobre esto, podéis buscar por la red si os interesa el tema. Pero el significado central del Templo es que Dios se relacionaba con la gente de Israel. Dios no está encerrado entre cuatro paredes, ni siquiera podemos decir que lo esté en el Universo, por lo que sería una locura pensar que Dios solo estaba en el Templo, sin embargo el Templo fue algo que se hizo más por lo que el ser humano podía aprender sobre Dios a través de él que por el hecho de que Dios tuviera un lugar.

¿Qué tiene que ver Jesús con el Templo? Jesús afirmó ser el Hijo de Dios, Dios mismo. Es algo que si leemos el Nuevo Testamento es imposible de evitar. Nada más nacer se dijo de él que era Emmanuel, que significa Dios con nosotros. Que el Hijo de Dios tomara vida humana, con todas sus implicaciones, es la realidad de lo que el Templo era símbolo. Por eso Jesús dijo lo que dijo: “Destruid este Templo, y en tres días lo levantaré”.

Creo que es muy interesante comprender esto, porque a veces nos hacemos una idea distorsionada de la religión cristiana. Se podría decir que la religión judía llena de costumbres, fiestas señaladas, sacrificios, el templo… Fue la forma en la que Dios se dió a conocer al ser humano, la forma en la que puso sus condiciones y mostró cual era el problema. Después vino Jesús, el cual fue cumplimiento de muchísimas profecías (cosas anunciadas con bastante detalle mucho antes de que ocurrieran) y afirmó ser Hijo de Dios, que debía morir y que era aquello que el Templo simbolizaba. Esto no desmerece toda aquella religión que conocemos a día de hoy como judaísmo, ya que nos da a conocer muchos aspectos de Dios, de nosotros mismos, de qué es lo que Dios demanda de nosotros y de cual es el problema, además de mostrarnos que lo que hizo Jesús no fue algo espontáneo e improvisado, sino que estaba en los Planes de Dios desde la misma Creación. Sin embargo, es importante notar que la lectura que hacemos de todo aquello que hoy significa el judaísmo es diferente, ya que Jesús ha arrojado luz sobre el significado de todo ello.

¿Por qué digo esto? Porque cristianismo no es un conjunto de ideas, costumbres, iglesias y moralismo. El cristianismo es la fe en Jesús, que recibe el perdón de Dios, y por medio de Él vida espiritual (relación con Dios). Claro que el cristiano es alguien moral, pero no lo es para demostrar lo bueno que es, ni para ganarse el favor de Dios, sino porque ha comprendido que Su Creador lo ama y es Justo, y desea estar con Él y vivir según sus pautas. Ya no duda de que sus pautas son lo mejor que uno puede hacer, porque conoce a Aquel que las pone: el mismo que siendo Dios se humilló tanto como para hacerse un hombre (una mera mota de polvo en comparación con el Universo -imaginemos con Dios-); y fue condenado (siendo el unico ser humano completamente justo), escupido, insultado y avergonzado por aquellos que Él mismo había creado; y recibió la indignación, separación y juicio de Su Padre para poder redimir al ser humano (habiéndo estado en una perfecta unión y armonía por toda la Eternidad con el mismo Padre de quién sufrió esa violenta separación que le hizo gritar “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”).

Por Cafetero.

Fuente de la imagen: . SantiMB . Licencia Creative Commons.

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