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Sentirse lleno

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Esta semana se cumplen dos años desde que un centenar de periodistas y futbolistas se reunieran en la sala de prensa del Camp Nou en uno de los días más lluviosos para el barcelonismo contemporáneo. Pep Guardiola estaba a punto de anunciar oficialmente lo que ya era un secreto a voces, iba a dejar de ser entrenador del F.C. Barcelona. En principio nada nuevo en el ámbito del fútbol si tenemos en cuenta que el mercado de entrenadores es casi más dinámico que el de los futbolistas, los clubes cambian de entrenador con la misma frecuencia que renovamos nuestro smartphone solo que en su caso no parece importarles demasiado incumplir su contrato de permanencia.

Evidentemente eso sucede cuando los resultados no son los esperados, sin embargo, sería absurdo argumentar así en el caso de Guardiola, los resultados no fueron los esperados pero tampoco los soñados. En sus cuatro primeras temporadas como entrenador en primera división logró 3 Ligas, 2 Copas del Rey, 3 Supercopas de España, 2 Ligas de Campeones, 2 Supercopas de Europa y 2 Mundial de clubes. Por cierto, hay que agradecerle también que terminara de una vez por todas con la interminable nostalgia por el Dream Team de Johan Cruyff.

De manera que más expectación no podía haber ese día en la sala Ricard Maxenchs ante el eventual anuncio. Pep Guardiola se dirigió al auditorio y resumió su situación con unas palabras que significan mucho más de lo que representan para nuestros oídos: Sento que m’he buidat (Siento que me he vaciado). El efecto de un desgaste fruto del propio éxito.

Y no deja de ser curioso que en nuestra vida cotidiana oigamos constantemente proclamas del tipo: “tienes que sentirte lleno con lo que haces” o “debes buscar un trabajo que realmente te llene”, y ciertamente creo que a muchas personas nos puede llenar aquello que hacemos pero la pregunta es si algún día llegaremos a estar llenos. Porque en realidad aquello que nos haría sentir llenos es en nuestra fantasía, cumplir con nuestros sueños, alcanzar nuestras aspiraciones, llevar a cabo nuestros proyectos, y en definitiva tener éxito.

¿Puede entonces un entrenador sentirse vacío después de haberse llenado de títulos? Sí. Porque el llenarse satisface parcialmente a uno mismo hasta que comprende que, a pesar de ello, nunca va a sentirse lleno, ni siquiera obteniendo aquello que desea, porque en este mundo tenerlo todo no lo es todo.

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?” (Jesús)

Axioma.

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