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¿Dios es cruel? (1)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Una de las cosas que chocan cuando uno comienza a leer la Biblia es encontrarse con historias impactantes y comprobar que Dios ha actuado con severidad en no pocas ocasiones.

Vivimos inmersos en pleno siglo XXI, la era de la diplomacia y la relatividad. Eso nos lleva a que algunas de las historias que se narran en la Biblia nos dejen una imagen de un dios cruel ¿Por qué el diluvio? ¿Por qué Dios ordena que Abraham sacrifique a su hijo Isaac? (aclaro que finalmente Dios le impidió que lo hiciera) ¿Por qué la destrucción de Sodoma y Gomorra? ¿Por qué Dios libera a un pueblo de la esclavitud para llevarlo a dar vueltas durante cuarenta años por el duro desierto? ¿Qué hay de la matanza entre hermanos (gente del mismo pueblo) que sucede y es ordenada por Dios mismo después del becerro de oro? Estas son algunas preguntas que pueden hacerse aquellos que con interés hacen una lectura los libros del Génesis y el Éxodo.

Puede parecer que no sea la mejor forma de comenzar esta nueva etapa en el blog, que además hacemos con la total intención de que sea leído por aquellos que tienen inquietudes sobre Dios, pero que poco han indagado sobre El, ya sea porque les parece algo pasado de moda o porque lo vean como algo inventado por el ser humano para controlar y atemorizar a las masas. Aunque puede que pienses que realmente el concepto de Dios y la fe cristiana en particular sea un potente somnífero, una especie de píldora mágica que baña de ilusa esperanza la difícil cuestión de la muerte. ¡Cuántas veces he oído aquello de “si a ti te sirve, me parece perfecto”! Sabiendo que detrás de esas palabras viene acompañado el pensamiento de “no me comas la olla con tus tontas ilusiones”.

No voy a ser yo quien niegue el gran daño que ha causado la religión a la humanidad, pero si que me gustaría deciros con total convicción que existe la religión que deja a Dios totalmente al margen, para ser usada por personas e instituciones en su propio beneficio.

Hay una película que puede explicar esto mucho mejor de lo que yo pretenda hacerlo, se trata de “El Libro de Eli”. La ficción nos narra la historia de un hombre que va con un libro muy valioso para llevarlo a un lugar en el que esté a salvo. Este libro es utilizado para el control de las masas y por tanto codiciado por aquellos que desean imponer ese control. ¡Qué gran alegoría de la historia de la fe y la Verdad! Es innegable que la fe cristiana ha sido utilizada (previa distorsión y moldeada a medida del objetivo a cumplir) a lo largo de los siglos para atemorizar, dogmatizar y controlar a las masas, pero al mismo tiempo es el libro que tiene el mensaje del Creador para los seres humanos. Otra muestra cinematográfica de este tema la podemos ver en el film “12 años de esclavitud”, en este caso cobrando mayor relevancia, puesto que está basada en la narración original de los hechos reales que el protagonista escribió hace algo menos de 200 años. La Biblia era utilizada por algunos para justificar la amenaza y el castigo que los amos ejercían sobre sus esclavos. La misma historia nos deja la paradoja del Libro (la Biblia) y la Fe, que es utilizada con fines rastreros por algunos mientras es inspiración para otros para actuar asumiendo serios riesgos en busca de la justicia. Me gustan estas dos películas porque muestran este binomio de la Verdad y la Fe, el libro que libera (por el mensaje que contiene) pero al mismo tiempo un libro que ha sido manipulado por muchos para sus propios beneficios personales (un hecho histórico indudable de la Biblia y la Religión).

¿Es el Dios de la Biblia un dios cruel?

Todo parece indicar que así es cuando leemos los primeros libros de la Biblia, pero estoy totalmente convencido de que no es así.

Muchos tratan de suavizar el problema moldeando las palabras de este libro a su antojo. “Se trata de alegorías y no de hechos reales” – dirán -. Pero si esto fuera así yo sería el primero en decir que entonces la Biblia es un libro completamente inútil. Sin embargo, pienso que la Biblia es ese libro de libros que el Creador – el ser que ha creado todo lo que nuestros ojos ven y todo aquello que está fuera de nuestro alcance y jamás podremos llegar a imaginar (vivimos en un diminuto mundo dentro de no se sabe cuántas galaxias)- ha dejado para darse a conocer y para hablarnos de lo que Él ha hecho en nuestra historia.

La Justicia de Dios

La Biblia nos habla de un Dios Santo (otra palabra tabú de nuestro tiempo -se que no empiezo con buen pie-) y Justo. El Creador es un ser que escapa a nuestra capacidad de comprensión, y por tanto se nos habla en términos que podemos entender. La historia humana está llena de dioses, divinidades construidas e ideadas por las propias personas a su antojo. En la actualidad esto también nos pasa, el dios de nuestra era es un dios de bolsillo. Una especie de dios a nuestro servicio, siempre amoroso y dispuesto a ayudarnos a conseguir nuestros deseos. Un Aladín sin lámpara para frotar.

El Dios de la Biblia es muy diferente, es un Dios con una profundidad y pureza de amor que no somos capaces de comprender, pero en la misma medida es un Dios Santo y Justo.

Cito a Charles Misner, un científico especializado en la teoría general de la relatividad, hablando de Einstein y su teoría:

“Veo el diseño del universo esencialmente como una cuestión religiosa. Es decir, uno debe tener algún tipo de respeto y admiración por todo el asunto… Es sumamente magnífico y no debe darse por sentado. En realidad, creo que por esa razón Einstein tenía tan mal concepto de la religión organizada, aunque me parece que era, básicamente, un hombre muy religioso… Mi conjetura es que simplemente sintió que las religiones con las que se había topado no tenían el respeto debido… hacia El Creador del universo.”

Si indagamos un poco más en el pensamiento de Albert Einstein respecto a Dios (podemos hacerlo en su libro “Mi visión del Mundo”) veremos que no podía tratarse de un Dios personal que se preocupara por el destino humano y que tratase de recompensar, ya sea positiva o negativamente, los actos del ser humano. Su comprensión del enorme diseño del universo le impedía tal concepto.

Pero el Dios de la Biblia encuadra esta paradoja, si se puede llamar así. Es un Dios tan inmenso que es capaz de crear todas las galaxias existentes, cuidando cada mínimo detalle -como cada célula de nuestro cuerpo-, pero al mismo tiempo es un Dios personal, que ha creado al ser humano, como ser pensante, emocional y social.

¿Hay una respuesta a las aparentes atrocidades?

Como he dicho, Dios se da a conocer como completamente Justo. Esto es algo complicado de comprender para nuestras mentes. Nuestro sentido de la justicia es subjetivo y egocéntrico. Lo que es justo y comprensible que yo haga, es condenable que lo haga otro. ¿Os suena esto? ¿Lo veis a vuestro alrededor? Pues es la medida con la que solemos juzgar todos, incluidos tú y yo. Aunque ver y darnos cuenta de esto en nosotros mismos no suele ser la tónica habitual. ¿Quién percibe su propio egocentrismo? Por supuesto que sabemos que somos egocéntricos, muchas veces lo evidente es difícil que negar, pero igualmente se nos escapa la profundidad con la que pensamos de esta forma.

Sin embargo Dios es Justo, por decirlo de algún modo que sea comprensible, así como los jueces deberían ser. Un juez debería ser alguien neutral que aplicara una ley justa.

¿Cómo cuadra entonces esta justicia con esas cosas que de pronto nos parecen tan violentas y severas? ¿Es Dios realmente justo? ¿Puede conciliarse Su Justicia con todo esto que leemos en las primeras páginas de la Biblia y que nos hacen pensar en un Dios cruel?

Espero en la siguiente entrada poder empujaros a cuestionar esta primera impresión que quizás os haya surgido al leer dichas páginas de los libros Génesis y Éxodo.

Puedes leer la segunda parte de esta entrada aquí: ¿Dios es cruel? (2)

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