Tu navegador (Internet Explorer 7 o anterior) está obsoleto. Tiene fallas de seguridad y no puede mostrar todas las características de este y otros sitios web. Aprende a actualizar su navegador.

X

Navegar / buscar

No somos el centro

Tiempo de lectura: 4 minutos

Que las personas somos egocéntricas no es algo surgido en esta era. Que se sepa el ser humano ha sido egocéntrico desde dónde nos pueden explicar los libros de historia.

Miramos el mundo desde nuestros propios ojos, lo leemos según nuestra propia percepción y nos consideramos siempre mejor que los otros. Si esto no es así enfermamos. No lo digo metafóricamente, cuando nuestro ego sufre una devaluación o la realidad asoma con crueldad para destruir ese concepto sobre nosotros mismos que tan cuidadosamente hemos dibujado con el pincel del egocentrismo, entramos en depresión.

La época que vivimos añade un plus a este egocentrismo innato. Todo está al servicio de nuestra satisfacción. En eso se basa el sistema que hoy por hoy mueve el mundo (aunque parece ser que no será así durante mucho tiempo más). El consumismo se basa en la satisfacción de adquirir. Uno desea algo y lo compra. Eso produce un sentimiento de placer momentáneo, suele durar unos cuantos días pero pronto desaparece.

No es de extrañar que el consumismo haya funcionado durante tanto tiempo, así como tampoco lo es que un día u otro llegue a su fin. El consumismo ha funcionado pues nunca encuentra satisfacción, cualquier cosa que deseemos nos satisface en los primeros momentos pero rápidamente vuelve la sed, y con ella el deseo por otras cosas. Así entramos en un bucle continuo que nunca termina. De esta forma podríamos decir que el consumismo era un sistema “sostenible”.

Sin embargo, la misma razón que lo mantenía con vida será la que lo mate algún día. La insatisfacción nos lleva a querer más y más. Eso es lo que presumiblemente ha llevado a los responsables de la crisis económica global a ocasionarla. No tuvieron bastante con lo que tenían. La ansiedad por tener más y más les llevó a ocasionar, intencionadamente o no, la crisis financiera que vivimos.

No es mi intención hablar sobre el tema de la crisis, sino sobre el problema del ser humano, el egocentrismo.

Quizás piénses que es un tema trivial, sin importancia. ¿Qué carajo importa que vivamos como centro de nuestro mundo? Eso no hace mal a nadie, ¿verdad?

Ahora me gustaría que pensaras en alguna vez que has dañado a alguien. Quiero que pienses en esa vez que intencionadamente despreciaste a alguien, o le engañaste causándole un profundo dolor. Quizás tengas remordimientos cuando recuerdas el tema (aunque prefieres evadir esos pensamientos y no traerlo a tu memoria). ¿Por qué lo hiciste? ¿No fue porque bajo tu punto de vista te viste a ti mismo como alguien con derecho a todo y al otro como alguien sin derecho alguno? ¿Cómo te valoraste a ti mismo para hacer lo que hiciste? ¿Qué licencias te tomaste? ¿Cómo valoraste al otro? ¿Qué respeto le mostraste?

Es interesante leer en la Biblia el trascurso del Génesis, de cómo Dios creó todo lo que vemos y también a nosotros. Tenemos la idea de que todo lo que hay en el mundo está para nuestra satisfacción. De alguna forma pensamos que tenemos derecho a hacer lo que queramos. Si creyéramos en Dios nuestra idea sería algo parecido a que Dios nos creó y después creó todo lo demás para que estuviera al servicio de nuestra satisfacción. Eso en el supuesto que creyéramos en Dios, pero lo cierto es que la idea más común es la de que somos la especie más fuerte, la más evolucionada… Eso nos lleva a pensar que el ser humano lo domina todo a su propio antojo. Todo está sometido a sus pies. ¿Estás de acuerdo en que esa es la idea que predomina?

La Biblia nos cuenta cómo fue creado todo, incluidos nosotros. Quizás te parezca pura fantasía. ¿Impropio de creérselo en estos días tan evolucionados y avanzados? Pero lo cierto es que Dios es completamente desconocido para el ser humano, Él no tiene nuestros límites. No entra en nuestra cabeza, pero ¿no creéis que si entrara en nuestra cabeza dejaría de ser Dios? Si una hormiga comprendiese lo que es el ser humano, ¿no dejaría de ser hormiga?

El libro de Génesis nos cuenta como Dios creó todo en 6 días, primero creó el mundo, el agua, cielo, los vegetales, los animales… y cuando todo esto estaba hecho, creó al hombre y la mujer. No creó primero al ser humano y pensó. ¿Cómo puedo hacer la estancia de estos seres más placentera? No. Lo creó todo y después al ser humano. Y si, Dios dio autoridad al ser humano para dominar todo lo creado, pero ese dominio tenía connotación de responsabilidad y no de derecho.

Ese es nuestro rol, esa es nuestra posición. No fuimos creados para ser egocéntricos. Eso conlleva constantes batallas de egos a todas las escalas. Lo podemos comprovar en los libros de historia, pero también en nuestra vida cotidiana.

Se que muchos de vosotros percibís a Dios como un odioso e injusto capataz. Lo sé porque también yo pensaba así. Pero permíteme cuestionarte si el que Dios sea el centro es o no lo mejor que nos podría pasar. Está claro, ¿no? Todo depende de cómo sea Dios, ¿no?

Jesús dijo que quien le veía (conocía) a Él, veía (conocía) a Dios [Juan 14:9]

¿Cómo es Dios? ¿Quién es Dios? Son cosas que esta sociedad no te moverá a preguntarte. Puedes vivir toda tu vida sin siquiera cuestionarte esto, porque eso amenaza el fundamento de nuestro mundo TU ERES EL CENTRO.

¿Lo eres?

Dejar un comentario

nombre

correo electrónico (no publicado)

sitio web

dos + 13 =