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¿Cómo puedo conocer a Dios?

Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Qué es el cristianismo? Algunos dicen que es una filosofía, otros dicen que es una postura ética, mientras que otros dicen que en realidad es un experiencia. Sin embargo, ninguna de estas cosas realmente llega al corazón del asunto. Cada una de estas cosas son algo que el cristianismo tiene, pero ninguna de ellas sirve como una definición de lo que es el cristianismo. El cristianismo tiene como centro una relación entre una persona y Dios. Una persona que llega a ser cristiano se mueve de conocer a un Dios distante, a conocerlo directamente e íntimamente. Cristianismo es un conocimiento de Dios.

 

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17.3

 

¿Por qué necesito conocer a Dios?

 

Nuestro deseo por un personal conocimiento de Dios es fuerte, pero con frecuencia fallamos en reconocer por qué es este deseo. Cuando nos enamoramos por primera vez, cuando nos casamos, cuando escogemos nuestra carrera o cuando al fin obtenemos esa casa de nuestros sueños- estos logros despiertan en nosotros una expectación de ser más felices, pero pronto nos damos cuenta que nunca ocurre así.

 

Poco a poco descubrimos que nuestro deseo por ese algo precioso es un anhelo que ni un amante o una carrera o un logro, o aún las mejores cosas posibles, puedan alguna vez satisfacer. La satisfacción se debilita aún cuando cerramos nuestros dedos alrededor de nuestra meta. Nada ofrece el gozo que pareció prometer.

 

Hay algunas maneras de responder a esto:

 

Culpando a las cosas mismas– Encontrando defectos en todo y en todas las cosas alrededor de ti. Piensas que una mejor esposa, una mejor carrera, un mejor jefe o mejor salario finalmente te concederán la evasiva alegría. Mucha de la gente más exitosa en el mundo son- aburridos, descontentos, corren de nuevas cosas a nuevas cosas, frecuentemente cambian de consejeros, esposo, pareja, o ambientes.

 

Culpándote a ti mismo– Tratando duramente de vivir arriba de los standars. Mucha gente cree que han hecho pobres decisiones o han fallado en elevarse a la altura de los desafíos y alcanzar las cosas que les darían gozo y satisfacción. Tal gente naufraga con auto-dudas y tiende a apagarse a sí misma. Ellos piensan, “Si tan solo pudiera alcanzar mis metas, entonces este vacío se iría.” Pero esto no es así.

 

Culpando y reconociendo tu separación de Dios– Dándote cuenta que el vacío viene de tu separación de Dios, y por no tener una relación personal con él.

 

Con el propósito de construir una relación personal con Dios, debes saber tres cosas:

 

1) Quienes somos:

 

Somos creación de Dios. Dios nos creó y nos hizo para tener una relación con él. Nosotros le pertenecemos a él, y le debemos gratitud por cada respiración, por cada momento, por todo. Debido a que los seres humanos fueron hechos para vivir para él (para adorarle), nosotros siempre trataremos de adorar algo- si no es a Dios, escogeremos algún otro objeto de devoción para darle significado a nuestras vidas.

 

Somos pecadores. Todos nosotros hemos escogido (y lo reafirmamos diariamente) rechazar a Dios y hacer nuestra propia alegría y felicidad nuestra más alta prioridad. No deseamos adorar a Dios y rendirnos a él como dueño, sino que nos agarramos a dioses o ídolos, centrando nuestras vidas en cosas que prometen darnos significado como el éxito, las relaciones, la influencia, el amor, las comodidades y cosas parecidas.

 

Vivimos en esclavitud espiritual. Vivir por cualquier cosa aparte de Dios lleva al fracaso y a la decadencia. Cuando un pez sale del agua, el cual fue hecho para estar allí, no está libre, sino muerto. Adorar a otras cosas que no son Dios lleva hacia la pérdida de significado. Si alcanzamos estas cosas, ellas no pueden dar satisfacción, ya que estas cosas no son “dioses”. Ellas no reemplazan a Dios. Adorar a otras cosas aparte de Dios también nos lleva a tener problemas de auto-imagen. Terminamos definiéndonos a nosotros mismos en términos de nuestros logros de estas cosas. Debemos tenerlas o todo está perdido; de esta manera, estas cosas nos obligan a trabajar duro, o nos llenan de miedo si están en riesgo de perderse.

 

2) Quien es Dios:

 

Amor y justicia. La preocupación de Dios es nuestro gozo y bienestar. La mayoría de las personas aman a aquellos que les aman, pero Dios ama y busca aún a la gente que son sus enemigos. Pero aunque Dios es bueno y amoroso, el no puede tolerar la maldad. Lo opuesto de amor no es ira, sino indiferencia. Para imaginar la situación de Dios, imagina a un juez quien también es un padre, quien se sienta en el juicio de su hijo culpable. Un juez sabe que no puede dejar ir a su hijo, porque sin justicia ninguna sociedad puede sobrevivir. ¿Cuanto menos puede un Dios amoroso simplemente ignorar o suspender la justicia en nosotros- quienes somos amados, pero culpables de rebelión contra su autoridad amorosa?

 

Jesucristo. Jesús es Dios mismo venido a la tierra. Jesús primero vivió una vida perfecta, amando a Dios con todo su corazón, alma, y mente, cumpliendo toda obligación humana hacia Dios. El vivió la vida que tu debes vivir- un historial perfecto. Pero en lugar de recibir su recompensa (Vida eterna), Jesús dio su vida como un sacrificio por nuestros pecados, tomando el castigo y la muerte de cada uno de nosotros como deuda. Cuando nosotros creemos en él: 1) Nuestros pecados son perdonados por su muerte, y 2) Su perfecto expediente de vida es transferido a nuestra cuenta. Así, Dios nos acepta y nos mira como si nosotros hubiéramos hecho todo lo que Cristo ha hecho.

 

3) Qué debes hacer:

 

Arrepentirte. La primera cosa que debe hacer es admitir que has estado viviendo como tu propio dueño, adorando las cosas equivocadas, violando las leyes amorosas de Dios. “Arrepentimiento” significa que debes pedir perdón y voluntariamente vivir para él y centrado en él.

 

Creer. Fe es transferir tu confianza de tus propios esfuerzos a los esfuerzos de Cristo. Tu estabas confiando en otras cosas para hacerte aceptable a Dios, pero ahora conscientemente comienzas a confiar en lo que Jesús hizo para que seas aceptado por Dios. Todo lo que necesitas es nada. Si tu piensas, “Dios me debe algo por todos mis esfuerzos”, todavía estás fuera.

 

Ora de esta manera: “Yo reconozco que soy más imperfecto y pecador de lo que yo creía, pero veo que soy más amado y aceptado de lo que yo esperaba. Quiero cambiar mi vida vieja de vivir para mi mismo. No tengo nada en mi vida que amerite tu aprobación, pero ahora yo descanso en lo que Jesús hizo y pido ser aceptado en la familia de Dios por causa de El.”

 

Cuando tú haces esta transacción, dos cosas pasan en ese momento: 1) Tu cuenta es saldada, tus pecados son borrados permanentemente, tu eres adoptado legalmente en la familia de Dios y 2) El Espíritu Santo entra en tu corazón y comienza a cambiarte en el carácter de Jesús.

 

Sigue con esto. Cuenta a un amigo cristiano acerca de tu compromiso. Toma tu mismo un entrenamiento en las disciplinas Cristianas básicas de oración, adoración, estudio bíblico, y compañerismo con otros cristianos.

 

¿Por qué debo buscar a Dios?

 

Por un lado, puedes sentir que lo “necesitas”. A pesar de que puedas reconocer que tienes necesidades, solo Dios puede saberlo. Por eso, no debes tratar de usar a Dios para alcanzar tus propios propósitos. No es posible negociar con Dios. (“Yo haré esto si tú haces aquello.”) Esto no es Cristianismo del todo, sino una forma de magia o paganismo en el cual tu “apaciguas” el enojo de tu dios a cambio de un favor. ¿Estás entrando al cristianismo para servir a Dios, o para lograr que Dios te sirva a ti? Estos son dos motivos opuestos y ellos resultan en dos diferentes religiones. Tú debes venir a Dios porque 1) debes darle tu vida a él (porque él es tu creador) y 2) estás profundamente agradecido con él por el sacrificio de su hijo (porque él es tu redentor).

 

Por otro lado, puedes no sentir necesidad o interés para conocer a Dios. Esto no significa que no debas estar comprometido. Tu fuiste creado por Dios, entonces le debes a él tu vida, sin importar si lo sientes o no. Tu estás obligado a buscarle y pedirle que ablande tu corazón, abra tus ojos, y te ilumine. Si tu dices, “Yo no tengo fe”, esto tampoco es excusa. Solo necesitas dudar de tus dudas. Nadie puede dudar de todo a la vez- debes creer en algo más para dudar. Por ejemplo, ¿crees que eres competente para dirigir tu propia vida? ¿Dónde está la evidencia de eso? ¿Por qué dudar de todo menos acerca de Dios y de tu fe? ¿Es esto justo? Tu le debes a Dios buscarle a él. Hazlo así.

 

¿Qué sucede si no estoy listo para decidir?

 

Haz una lista de las cosas que crees que son barreras para cruzar la línea hacia la fe. Aquí están unas posibles:

 

Asuntos de contenido. ¿Entiendes las cosas básicas del mensaje cristiano- pecado, Jesús como Dios, sacrificio, fe?

 

Asunto de coherencia. ¿Tienes problemas intelectuales con el cristianismo? ¿Hay objeciones de la fe cristiana que no puedas resolver en tu propia mente?

 

Asuntos de costo. ¿Percibes que si te mueves a ser un cristiano lleno de fe te costará muy caro? ¿Qué miedos tienes acerca de tu compromiso?

 

Ahora camina hacia un amigo cristiano hasta que estos asuntos sean resueltos.

Autor: Tim Keller

Fuente: En línea con el Evangelio

 

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