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Jesús sobre sí mismo (2): Hijo de Dios

Tiempo de lectura: 3 minutos

Pero El les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Juan 5: 17

Seguimos con la serie en la que estamos viendo aquello que Jesús dijo sobre sí mismo, después de nuestro primer post de la serie.

El texto de hoy nos cuenta una discusión que tuvieron los fariseos (una de las clases religiosas de la época dentro del judaísmo) y Jesús. La discusión comenzó cuando Jesús sanó a un paralítico en el Sábado, día que es sagrado para los judíos y en el que no se puede hacer trabajo alguno. Es en historias como esta que vemos el sinsentido religioso de las apariencias.

El paralítico, como relata la historia, no podía acceder al estanque que supuestamente sanaba a la gente, ya que al ser paralítico nunca lograba llegar el primero, ya ni lo intentaba. La leyenda en aquel lugar decía que de tanto en tanto descendía un angel al estanque, que producía una ola… Cuando esto sucedía, era el primero, y solamente el primero a quién el agua sanaba.

Pero aquí tenemos a este hombre que no era capaz nunca de llegar el primero, tanto, que desistió de intentarlo. Pero Jesús comenzó a hablar con él preguntándole si quería ser sano. A lo que él respondió que no podía acceder al estanque el primero, pensando que Jesús se refería a esto.

Pero de pronto Jesús le dice que se levante, que tome su camilla y ande, y comienza a percibir que podía hacerlo y lo hace, libre de su enfermedad.

Cuando los fariseos ven al hombre, le llaman la atención por llevar la camilla, ya que el sábado no se podía hacer trabajos y llevar la camilla era para ellos un trabajo. Cuando los fariseos se dan cuenta de que Jesús al sanarlo le había dicho que cogiera su camilla, se llevan las manos a la cabeza y van en su busca.

Es curioso observar que ante un acontecimiento de tal magnitud, como es que un paralítico de pronto se ponga a andar sin ningún tipo de problema, totalmente sano de su enfermedad, lo que llame la atención del grupo de los fariseos sea el hecho de que estaba cargando con una camilla, y por tanto desobedeciendo la ley. Es increíble lo que puede cegar el odio, la envidia y el absurdo fervor religioso que se caracteriza por la idea del “yo lo hago todo bien y el resto está equivocado”.

Cuando estos encuentran por fin a Jesús comienzan a denunciarle que haya sanado a ese hombre y que le haya ordenado que coja la camilla.
La respuesta de Jesús no puede ser más directa al decir que Dios, su Padre, trabaja continuádamente y que por tanto Él también lo hace. Esto llena de furor a los fariseos ya que en pocas palabras se había declarado Hijo de Dios -“mi Padre”- y en los mismos derechos que El -“El trabaja, por tanto yo trabajo”-.

Dice el texto que deseaban matarle mucho más desde entonces, cosa que acabaron haciendo, si continuamos leyendo el Evangelio lo veremos.

Pero donde me gustaría hacer énfasis es en esta declaración del mismo Jesús en la que se manifiesta como Hijo de Dios y de igual condición a Dios.

He oído muchas veces a gente decir que Jesús era un revolucionario, un gran maestro e incluso a gente que lo considera como un iluminado, pero todos esos conceptos o formas de pensar en quién era Jesús chocan totalmente con sus declaraciones.

O bien Jesús era quien dijo que era, o era un loco o bien un mentiroso, creo que teniendo en cuenta lo que Jesús dijo de sí mismo no quedan más opciones que estas tres.

Puede que estés pensando: ¿Si era Hijo de Dios en las mismas condiciones que Dios mismo como es posible que muriera? ¿Cómo puede ser que además lo hiciera humillado y avergonzado en una cruz?

Por el momento solo diré que es precisamente en la respuesta a estas preguntas que se encuentra la esencia misma del Evangelio.

Deciros también que postearemos lo que la Biblia transmite sobre este asunto en futuras entradas.

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