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El pez que se muerde la cola

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay algo importante que nos transmite la Biblia, es el hecho de que el pecado nos aleja de Dios. Si indagamos en el tema nos daremos cuenta de que también se da otro hecho, que sin Dios no podemos sanarnos del pecado. Entonces, ¿no es esto algo imposible de resolver?

Explicaré una história que puede hacernos entender este hecho:

Moisan es un hombre que vino a Barcelona hace cinco meses. Vino de Rumanía, esperando encontrar en Barcelona una mejora de calidad de vida, ya que en Rumanía los sueldos son muy bajos (de 100 a 200€ el salario mensual obrero), pero sin embargo sucede que la comida, los electrodómesticos y todo lo que uno necesita para vivir está a precio europeo, es decir, que las cosas vienen costando lo que aquí.

La gente se ve obligada a tener sus propios huertos con el fin de tener algo que comer, y la vida es muy difícil allá.

Moisan vino a Barcelona sin papeles, pero le dijeron que podría conseguirlos si venía aquí. Los primeros días en la ciudad fueron un sin fin de frustraciones. Se vió en las calles, buscando un trabajo que no encontraba por el hecho de que no tenía papeles.

Esto le hizo ver que tenía necesidad de papeles urgente. Se informó en la oficina correspondiente, y le dijeron que la única opción que tenía era conseguir un contrato de trabajo, y que entonces le tramitarían los papeles.

Recorrío las calles de Barcelona pensando en que con la promesa de que le hiban a hacer los papeles le harían un contrato, pero no tardó en darse cuenta de que no lo conseguiría. Todos los empresarios le decían que no podían hacer un contrato a alguien que no tenía papeles.

Cinco meses de fría soledad, de lagos de frustración, lágrimas que mojaban su manta ya sucía de las guerrillas nocturnas de subsistencia.

Un día mientras dormía se le acercó un hombre y lo despertó. Le preguntó su nombre y se interesó por su situación. Moisán le contó su história y la encrucijada en la que se había visto envuelto. Moisán hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien en confianza, sintió un gran alivio.

Jesús, el hombre que se le acercó, le preguntó si estaría dispuesto a trabajar en su empresa. Los ojos de Moisán se iluminaron, había oído hablar que algunos empresarios ofrecían trabajo sin contrato para los sin papeles… Sintió una gran alegría pues cada vez le resultaba más dificil encontrar el modo de subsistir y de llevarse algo a la boca. Pero Jesús le aclaró que quería hacerle un contrato laboral, para que obtuviese sus papeles. Moisán empezó a saltar de alegría, con lágrimas en los ojos y la cara mojada por ellas, le preguntó a Jesús que qué quería a cambio… Jesús le dijo que lo único que le hiba a exigir es que cumpliese en el trabajo, él le hiba a enseñar un nuevo oficio, le hiba a dar todas la herramientas y formación necesaria para que aprendiera a hacerlo…

Así empezó una relación de amistad entre un empresario y un sin papeles…

Esta história nos expresa el mismo conflicto que tenemos en el marco espiritual. De igual modo que Moisan no podía encontrar trabajo sin papeles y no podía conseguir papeles sin trabajo, nos ocurre que el pecado nos separa de Dios pero no podemos ser libres del pecado sin la ayuda de Dios. De allí que surja Jesús, hecho hombre para lograr que podamos acercarnos a Dios y ser libres del pecado.

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